¿Sientes Envidia Maligna o Benigna?

Dr. Luis San Roman, LCPC, NCC

La envidia, una emoción universal, ha sido considerada una experiencia desagradable, caracterizada por el anhelo de que la persona envidiada se vea perjudicada. La envidia es una emoción no hablada entre nosotros. La envidia funciona más bien en la lógica de desear la satisfacción que otra persona experimenta. El que experimenta la envidia maligna no tolera ver que el otro está bien, feliz, contento, conforme. 

Si tienes envidia hacia alguien en muy probable que no lo admitas. Solo compartimos nuestra envidia a aquel que también siente envidia por la misma persona y participaría en la denigración de esa persona al que envidian. La envidia no es exactamente sentir aflicción porque otro tiene algo que no poseemos, bien sea un objeto, un estado, o una condición. A veces también se envidia a alguien que incluso no tiene nada. La envidia surge cuando hay un sentimiento de incompetencia personal y se alimenta, paradójicamente, en el egocentrismo. A su vez, se sostienen que esta emoción se caracteriza por sentimientos de inferioridad, injusticia y mala voluntad.

La realidad es que frecuentemente las personas que nos rodean tienen mejor desempeño que nosotros. Tal vez tu familiar es mejor que tu en el deporte. Tal vez tu vecino tiene un mejor carro que tu. Tal vez tu familiar puede trabajar de casa en esta crisis (i.e., Covid-19). Tal vez tu colega recibió un premio o reconocimiento por su trabajo, o tal vez un conocido empezó su propio negocio. 

Los psicólogos dicen que la emoción de la envidia maligna proviene de una falta de autocontrol de uno mismo (Briki, 2019). Un estudio por Navarro Carrillo, et. al., (2016) identifico que una baja autoeficacia, autoestima y sensación de control predecían significativamente mayores niveles de envidia. Esto significa que los individuos que; perciben que cuentan con escasas capacidades personales para hacer frente a una amplia variedad de situaciones estresantes; tienen una percepción negativa de sí mismos; y perciben un bajo control en su funcionamiento diario, manifiestan una mayor inclinación a experimentar envidia ante la ventaja mostrada por otra persona o grupo. Y que la razón de la envidia proviene de una comparación social o competencia entre los demás y la persona envidiosa.

¿Es la envidia un desafío en tu vida? ¿Te gustaría tener emociones positivas hacia aquel que le esta yendo bien? ¿Te gustaría sentirte bien con tus propios logros? ¿Te gustaría usar la envidia como motivación para lograr cambios positivos en tu vida? Los psicólogos han investigado la envidia maligna y la envidia benigna. La envidia maligna es lo que describimos arriba. Van de Ven et al. (2009) concluyeron que la experiencia de envidia benigna motivaba a la persona envidiosa a realizar mejoras sobre sí mismo (en el atributo deseado) para alcanzar la posición superior en la que se encontraba el envidiado. mientras que en la experiencia de envidia maligna la motivación del envidioso estaba dirigida a “tirar hacia abajo” o a una posición inferior al envidiado

En el estudio de Mola et al., (2015) los participantes que experimentaron envidia benigna se sintieron más inspirados por la persona a la que envidiaron y felicitaron más a la otra persona por su éxito. La envidia benigna te lleva a sentirte alegra y agradecido por tu compañero(a), familiar, o conocido(a). En otras palabras, los participantes que experimentaron envidia benigna se sintieron más inspirados por la persona a la que envidiaron y felicitaron más a la otra persona por su éxito. Por ultimo, un estudio por Crusius y Lange (2014) descubrieron que las personas benignamente envidiosas se centran más en el objeto de su envidia (lo que la otra persona tiene eso los hace mejores), mientras que los envidiosos malignos centran su atención más en la persona envidiada. 

Como te das cuenta, la envidia benigna puede ayudarnos a superarnos y nos evita terminar con relaciones interpersonales. ¿Como puedes ser en envidioso benigno?

  1. Crea un pensamiento de creencia que el esfuerzo determina las oportunidades en la vida de la persona. Es decir que tu esfuerzo en obtener ciertas características/habilidades te ayudara a obtener tus objetivos. Deja que la situación sea experimentada como inspiradora y provoque tendencias de acción centradas en el esfuerzo para mejorar tu vida. 
  2. Toma riesgos para logra nuevas fronteras. Se vulnerable, date a conocer y busca nuevas oportunidades. 
  3. Reconoce que tienes opciones, que estas en control de tus decisiones, y dado a que tienes ese control puedes responder a las oportunidades y desafíos como un reto personal y no como una amenaza. 
  4. Permite que los logros de los demás sean de inspiración para ti y no olvides felicitarlo(a). 
  5. Reconoce y celebra tus dones, talentos, y virtudes y habilidades. 

¿Por último, si tu eres el “envidiado” te pido que entres a una curiosidad de ti mismo en como estas dando a conocer tus logros? Si te encuentras “envidiado” es tal vez por como das a conocer los logros en tu vida. Cuando la gente muestra orgullo arrogante (ej., ser arrogante y presumido) por un buen desempeño, la envidia maligna se demuestra hacia ellos, mientras que las personas muestran orgullo auténtico (ej., sentirse logrados y seguros de si mismos) la envidia benigna es demostrada hacia ellos. Así que te animo a que seas humilde y no demuestres orgullo arrogante. Soy el Dr. Luis San Roman y te deseo una buena salud mental y mucho éxito. 

Referencias

Briki, W. (2019). Harmed Trait Self-Control: Why Do People with a Higher Dispositional Malicious Envy Experience Lower Subjective Wellbeing? A Cross-Sectional Study. Journal of Happiness Studies20(2), 523–540.

Lange, J., & Crusius, J. (2015b). The tango of two deadly sins: The social-functional relation of envy and pride. Journal of Personality and Social Psychology, 109, 453–472.

Mola, D. J., Reyna, C., & Carlos Godoy, J. (2015). El rol de la envidia benigna y maligna en la toma de decisiones estratégicas. Suma Psicológica22(1), 53–61.

Navarro Carrillo, G., Beltrán Morillas, A. M., Valor Segura, I., & Expósito, F. (2016). ¿Qué es la envidia? Ciencia Cognitiva: Revista Electrónica de Divulgación10(3), 70–73.

Van de Ven, N., Zeelenberg, M., & Pieters, R. (2009). Leveling up and down: The experiences of benign and malicious envy. Emotion, 9, 419-429. doi:10.1037/a0015669

Ven, N. (2016). Envy and Its Consequences: Why It Is Useful to Distinguish between Benign and Malicious Envy. Social & Personality Psychology Compass10(6), 337–349.